
En el siguiente apartado se presentarán los aspectos clave que nos permitirán diferenciar entre ambos términos a partir de la postura de los autores que reúne Planas, C. G.-C. (2012), además de lo que el autor mismo comparte, en el Manual de asesoramiento y orientación vocacional:
“Los objetivos que persigue la orientación educativa deben tender al desarrollo de las cinco dimensiones humanas:
Pensar, conocer, ser, sentir y hacer.
En cuanto a la dimensión cognitiva se refiere, con aquellos relativos al “aprender a pensar”.
Para Valdivia es:
“ el conjunto de estados, procesos y disposiciones de naturaleza mental a los que debe tender la educación y por tanto, también la orientación.”
Valdivia (1998)
Todo proceso educativo implica un aprendizaje de contenidos, de ahí la dimensión “conocer” y la orientación debe facilitar que el alumnado adquiera conocimientos, es lo que hemos llamado la dimensión formativa de los objetivos de la orientación.
También debe estar presente la posibilidad en la que tienen los contenidos para el aprendizaje de competencias, para saber “hacer”.
Sin embargo, es necesario, aprender a “sentir”.

Segura (2007) puntualiza respecto a este aspecto:
“La orientación debe contribuir al desarrollo emocional de las personas, a aprender de las propias vivencias y a integrarlas como enseñanzas.”
La formación de ciudadanos y el desarrollo integral de personas capaces de convivir es otro de los grandes objetivos del sistema educativo.
La orientación vocacional es la que se realiza en un contexto educativo, en el que las personas se forman para crear su propio proyecto de vida, luego los objetivos de la orientación vocacional son el conjunto de actuaciones realizadas con todo el alumnado del centro para:
1. Favorecer el autoconocimiento del alumnado para que conozcan y valoren sus propias capacidades, motivaciones e intereses de una forma ajustada y realista (Cabrerizo, 1999).
2. Facilitar las estrategias para la toma de decisiones del alumnado respecto a su futuro profesional y a la elección de un itinerario académico ajustado a sus intereses, actitudes y capacidades.
3. Establecer los mecanismos para que el alumnado acceda al conocimiento del mundo de trabajo, las ocupaciones y los procesos que favorecen la transición a la vida activa, la inserción laboral y la formación a lo largo de la vida.”
Podemos concluir que la orientación educativa se encuentra en estrecha vinculación con la orientación vocacional, ya que coexisten en el ámbito escolar, además de centrarse en el desarrollo humano del alumno. Sin embargo, lo que marca una diferencia entre estos tipos de orientación recae principalmente en los objetivos que persiguen, por un lado, la orientación educativa busca que el estudiante se desarrolle en sus cinco dimensiones y en la formación de su personalidad de manera integral durante su trayectoria académica. Por otra parte, la orientación vocacional se auxilia de esa labor, para orientar al individuo en la elección de sus estudios profesionales, se toma en gran consideración todas las dimensiones del sujeto, ya que, al conocer sobre su persona, sus aptitudes e intereses, el alumno puede planificar su futuro, mediante la elaboración de un proyecto de vida.









